Year 6, Number 23, January 2004

 

Trastorno afectivo bipolar: Evaluación de cambios funcionales cerebrales a partir de la técnica de Neuro-spect Tc99mHMPAO.

Article N° AJ23-1

 

 

Conclusiones


Los resultados obtenidos demuestran una hiper-perfusión en las regiones ejecutiva (áreas 8, 9 y 10 de Brodmann), parietal posterior (área 7 de Brodmann), tálamo, caudado y núcleo lentiforme. Las  áreas afectivas (11 y 25 de Brodmann), frontales internas (24 y 32 de Brodmann) y temporal (38, 21 y 22 de Brodmann) presentan valores máximos de perfusión dentro de rangos normales; Sin embargo, el análisis visual demuestra un promedio significativo de hipo-perfusión en sub-regiones de estas áreas [30].

Se observó una reducción significativa de la perfusión para las regiones 24 Izquierda, 25 derecha, 11 derecha, 22 izquierda y 38 izquierda en el grupo de estudio de inicio tardío. Esto podría dar cuenta de un fenómeno de expresión neuro-funcional diferenciable de acuerdo a la edad de inicio de la enfermedad. Al ser cada segmento del circuito un elemento indispensable para la emergencia de un momento afectivo,  la variación neuro-funcional de cualquiera de sus componentes podría afectar la funcionalidad de otros segmentos así como la expresión psicopatológica de la enfermedad. Estos hallazgos concuerdan con las diferencias clínicas encontradas en el modo de presentación y evolución de pacientes jóvenes y adultos. Desde una perspectiva clínica, la hiperperfusión reportada en ganglios de la base podría explicar el componente motor de tipo maniforme observado en muchos de estos pacientes durante sus fases sintomáticas. A pesar del mayor predominio de hiper-actividad descrito en la literatura en el sub-grupo de pacientes jóvenes, no fue posible encontrar diferencias estadísticamente significativas en la expresión neuro-funcional a nivel de ganglios basales.     

Actualmente, se acepta que los estados afectivos poseen un componente de expresión somática de la emoción, vinculado a estructuras sub-corticales y un componente consciente o sentimiento, vinculado a áreas neo-corticales. Primero Papez y luego Mac Lean, postularon las bases neurobiológicas y anatomo-funcionales involucradas en la representación cortical del sentimiento [29, 26]; entendido este, como la sensación consciente de la emoción. Las estructuras propuestas comprenden: corteza pre-frontal, corteza de asociación, formación del hipocampo, núcleo amigdaliano, hipotálamo y núcleos talámicos anteriores. A partir de complejas interacciones, estas estructuras mediarían los diferentes estados afectivos. Por otra parte, múltiples evidencias a partir de estudios en animales, indican que lesiones en corteza órbito-frontal y cingulado anterior, reducen la agresividad frente a la ausencia de recompensas esperadas y aumentan la resistencia al dolor. Esas expresiones conductuales, forman parte del clásico modelo de depresión conocido como “desesperanza aprendida”. Se sabe, además, que lesiones irritativas en cingulado anterior producen reacciones de ira y conductas agresivas inmotivadas o ante estímulos irrelevantes. El núcleo amigdaliano participaría en la coordinación entre las estructuras neo-corticales y sub-corticales involucradas en la neuro-modulación de los estados afectivos [14, 13, 2, 21]. Este núcleo, se encuentra ubicado en la parte dorso-medial del lóbulo temporal y se proyecta a través de la estría terminal [10] hacia caudado y tálamo.

De este modo, nuestros resultados han identificado a un grupo de estructuras cerebrales relacionadas con la actividad afectiva, destacando la participación de la corteza ejecutiva, región frontal interna, región afectiva, lóbulo temporal, tálamo, caudado y núcleo lentiforme. Es necesario señalar, que la hiperperfusión aislada de la región parietal posterior (área 7) que reportamos, podría explicarse a partir de su función como área de integración de múltiples modalidades sensitivas para la planificación motora. Los resultados cuantitativos obtenidos en neo-corteza, permiten plantear la existencia de “módulos funcionales” o grupos de áreas de Brodmann integrados funcionalmente. Estos módulos, tenderían a responder de un modo semejante en sus valores cuantitativos de expresión funcional. Este fenómeno de integración funcional ha sido extensamente descrito, en corteza pre-frontal, a partir de estudios en humanos sanos y primates [16].

Los resultados, en su conjunto, indican que en la fisiopatología del trastorno bipolar participarían diversas estructuras vinculadas a la modulación afectiva. Especialmente relevantes resultan la hiper-perfusión del área ejecutiva (área 8, 9 y 10 de Brodman), Tálamo, Caudado y núcleo Lentiforme como partes de un complejo circuito de estructuras neo-corticales y sub-cortico-límbicas. Estos resultados deben comprenderse en el contexto de la teoría de sincronía de fase e integración a gran escala de Varela [36].

Agradecimientos: Los autores desean agradecer al Dr. Pedro Torres por evaluación de algunos pacientes bipolares presentados en este trabajo, igualmente, a la Sra. Leila De Souza Coelho por asistencia tecnica y a la Srta, Ximena  Olivares por ayuda en la preparación de este manuscrito.

 


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